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©  ​CEIPSO Maestro Rodrigo. 

El placer de Leer

JUDITH DIAZ
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Si quieres amar dueñas o a cualquier mujer 
muchas cosas tendrás primero que aprender 
para que ella te quiera en amor acoger. 
Primeramente, mira qué mujer escoger.

Busca mujer hermosa, atractiva y lozana, 
que no sea muy alta pero tampoco enana; 
si pudieras,  no quieras amar mujer villana, 
pues de amor nada sabe, palurda y chabacana.

Busca mujer esbelta, de cabeza pequeña, 
cabellos amarillo no teñidos de alheña; 
las cejas apartadas, largas, altas, en peña; 
ancheta de caderas, ésta es talla de dueña.

Ojos grandes, hermosos, expresivos, lucientes 
 y con largas pestañas, bien claras y rientes; 
las orejas pequeñas, delgadas; para mientes (fíjate)
si tiene el cuello alto, así gusta a las gentes.

La nariz afilada, los dientes menudillos, 
iguales y muy blancos, un poco apartadillos, 
las encías bermejas, los dientes agudillos, 
los labios de su boca bermejos, angostillos.

La su boca pequeña, así, de buena guisa 
su cara sea blanca, sin vello, clara y lisa, 
conviene que la veas primero sin camisa 
pues la forma del cuerpo te dirá: ¡esto aguisa

Ana N.
00:00 / 01:53
RetratoJ.M. Serrat
00:00 / 03:28
Alberto Cortez
00:00 / 03:38

 RETRATO                  

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, 
y un huerto claro donde madura el limonero; 
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla; 
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido 
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—, 
más recibí la flecha que me asignó Cupido, 
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, 
pero mi verso brota de manantial sereno; 
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, 
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética 
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; 
mas no amo los afeites de la actual cosmética, 
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos 
y el coro de los grillos que cantan a la luna. 
A distinguir me paro las voces de los ecos, 
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera 
mi verso, como deja el capitán su espada: 
famosa por la mano viril que la blandiera, 
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo 
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—; 
mi soliloquio es plática con ese buen amigo 
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito. 
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago 
el traje que me cubre y la mansión que habito, 
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último vïaje, 
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, 
me encontraréis a bordo ligero de equipaje, 
casi desnudo, como los hijos de la mar.

SONETO XVII

No te amo como si fueras rosa de sal, topacio 
o flecha de claveles que propagan el fuego: 
te amo como se aman ciertas cosas oscuras, 
secretamente, entre la sombra y el alma.

Te amo como la planta que no florece y lleva 
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores, 
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo 
el apretado aroma que ascendió de la tierra.

Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde, 
te amo directamente sin problemas ni orgullo: 
así te amo porque no sé amar de otra manera,

sino así de este modo en que no soy ni eres, 
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía, 
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.

M. BenedettiCorazón Coraza
00:00 / 01:08
Ed. DarnouchansCorazón Coraza
00:00 / 08:26
Ruth A.
00:00 / 00:43

CORAZÓN CORAZA

Porque te tengo y no 
porque te pienso 
porque la noche está de ojos abiertos 
porque la noche pasa y digo amor 
porque has venido a recoger tu imagen 
y eres mejor que todas tus imágenes 
porque eres linda desde el pie hasta el alma 
porque eres buena desde el alma a mí 
porque te escondes dulce en el orgullo 
pequeña y dulce 
corazón coraza

porque eres mía 
porque no eres mía 
porque te miro y muero 
y peor que muero 
si no te miro amor 
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera 
pero existes mejor donde te quiero 
porque tu boca es sangre 
y tienes frío 
tengo que amarte amor 
tengo que amarte 
aunque esta herida duela como dos 
aunque te busque y no te encuentre 
y aunque 
la noche pase y yo te tenga 
y no